MOTIVACIÓN

Daniel Pink considera que trabajar es algo tan natural como jugar y descansar y que, bajo las condiciones adecuadas, el ser humano aceptará e incluso buscará este tipo de responsabilidad.

A la mayoría de las personas les importa más la satisfacción que les puede reportar un determinado trabajo que las recompensas externas que recibirán por realizarlo.

A largo plazo, las personas motivadas intrínsecamente tienen más éxito que las que sólo buscan recompensas, porque tienen un fuerte deseo interno de controlar sus vidas. Además, suelen tener una mayor autoestima y mejores relaciones interpersonales.

Para conseguir esta clase de motivación deben existir tres factores clave:

  1. Autonomía

Nos gusta poder dirigir nuestro comportamiento nosotros mismos.

En algunas empresas se han establecido entornos de trabajo basados únicamente en resultados. En estos entornos no hay horarios, ni obligación de estar “presente” en el lugar de trabajo un determinado tiempo. Los empleados simplemente tienen que hacer su trabajo. Cómo, cuándo, dónde y con quién lo hagan, depende de ellos. El trabajador es totalmente responsable de lo que hace.

Este tipo de motivación puede ser muy superior a la que ofrece un mayor salario, ya que cuando alcanzamos un nivel de vida que consideramos aceptable para nuestra familia, el dinero deja de ser un motivador para nuestro rendimiento.

Autonomía no quiere decir independencia. Significa poder elegir, dentro de un marco de interdependencia. La sensación de ser autónomos produce un efecto muy positivo en nuestra actitud y rendimiento. Además, según ciertas investigaciones, hay una relación directa entre autonomía y bienestar general.

2. Maestría

Deseamos ser cada vez mejores en lo que nos importa.

Cuando hacemos lo que nos gusta y somos buenos en ello, alcanzamos a menudo un estado de flujo, tal como lo llama Mihaly Csikszentmihalyi, un reconocido profesor de psicología. Es un estado en el que estás totalmente comprometido con lo que estás haciendo y estás aplicando tus facultades al máximo. El tiempo vuela y la relación entre tú y tu tarea es perfecta.

La búsqueda de la maestría nos ayuda a estar satisfechos con nuestro trabajo y nos empuja hacia un nivel superior de productividad. De hecho, hay estudios que demuestran que el deseo de retos intelectuales es el mejor predictor de la productividad.

Lo contrario también influye, aunque negativamente: hacer algo que no supone ningún reto es una fuente de frustración. Hemos de buscar un equilibrio entre lo que debemos hacer y lo que podemos hacer.

La maestría no sale gratis, requiere un esfuerzo continuado en el tiempo y nunca se alcanza plenamente. Pero cuanto más dominas una habilidad, más disfrutas ejerciéndola.

3. Propósito

Necesitamos conectar la conquista de la excelencia a algún propósito superior.

Éste es el tercer pilar de la motivación y el que da un contexto a los otros dos. Según el autor, el propósito produce la energía para vivir.

Hasta ahora las empresas enunciaban sus objetivos con palabras muy típicas como eficiencia, ventajas, diferenciación, valor, etc. Es importante humanizar por qué hacemos lo que hacemos con palabras diferentes como verdad, amor, ayudar, mejorar, etc. El propósito de una empresa y la forma en que se relaciona con la comunidad puede ser un incentivo mucho mayor que el meramente financiero.

Puede que establecer objetivos de beneficios tenga un impacto en los accionistas, pero no tiene ninguno en el bienestar de los clientes y empleados. No se trata solo de tener objetivos, sino de tener los objetivos adecuados. Los beneficios deben verse como una forma de acercarnos al propósito, pero no el fin en sí mismo.


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