RESILIENCIA

¿Qué significa esta palabra que si bien siempre ha existido ahora está tan de moda?

Resiliencia viene del término latín resilio, que significa “volver atrás o rebotar”.

La palabra resiliencia, en cuanto a la física y la química, designa la capacidad del acero para recuperar su forma inicial a pesar de los golpes que pueda recibir y a pesar de los esfuerzos que puedan hacerse para deformarlo.

Entonces definimos a la resiliencia como la capacidad que tiene una persona o un grupo de personas para recuperarse frente a la adversidad y para seguir proyectando el futuro.

Por lo anterior las personas resilientes, son aquéllas que al estar insertas en una situación de adversidad, es decir, al estar expuestos a un conglomerado de factores de riesgo, tienen la capacidad para sobreponerse a la adversidad y crecer y desarrollarse adecuadamente, pese a hechos y pronósticos desfavorables.

En ocasiones, las circunstancias difíciles permiten desarrollar recursos que se encontraban latentes y que desconocíamos hasta el momento.

La Personalidad Resiliente puede entenderse en tres aspectos particularmente relevantes para la adaptación y el bienestar de las personas:

1. El compromiso: el cual presupone la autenticidad, la condición de creer en la certeza y el valor de lo que uno hace, el reconocerse a sí mismo como persona valiosa y capaz de lograr determinadas metas y los propósitos existenciales que se proponga, el ser capaz de tomar responsablemente decisiones congruentes con los principios y valores y como resultado, comprometerse con las consecuencias de las mismas.

Presupone el implicarse y no permanecer como un simple espectador en las diferentes esferas de la vida en que se participa, tanto las familiares como las laborales, sociales y recreativas. A diferencia de la persona sin compromisos que deja que las cosas pasen por su lado sin actuar; una persona con compromiso, es aquella que protagoniza y hace o propicia que las cosas ocurran y se interesa en el propio bienestar y también en el bienestar de los otros.

Por esto la cualidad de compromiso entraña también un sentimiento de comunidad, una sensación de pertenecer, de disposición de ayudar a los otros y también de recibir y beneficiarse con su apoyo cuando así lo necesite.

2. Control: lo que distingue en esencia a las personas que poseen la cualidad de control, es la propensión a pensar y actuar con la convicción de que son ellos y no la casualidad o los demás, quienes deciden o pautan el curso de los acontecimientos.

Ante el fracaso no se detienen a buscar culpables ni a lamentarse de su ineficacia o la de los demás, sino que asumen su propia responsabilidad, al sentirse capaces de cambiar el curso de los acontecimientos en la dirección de las propias metas y valores.

La cualidad de control es característica de personas auto eficaces, seguras de sí mismas, lo que hace que optimicen su potencial humano aún en las más difíciles y adversas circunstancias, incluso disponiendo de pocos recursos de afrontamiento... pero que son eficientemente utilizados.

Las personas con limitadas cualidades de control, aunque sean muy capaces, se dan por derrotados antes de tiempo, lo que puede conducirlos a un miedo generalizado ante los riesgos de la vida, todo lo ven como un peligro o una amenaza que desborda sus posibilidades.

3. Reto o desafío: que asume ante el cambio y no la estabilidad como algo bueno en la existencia humana.

Las personas que poseen la cualidad de ver la vida como un reto, ven en las dificultades de la existencia humana, una constante oportunidad de crecimiento y mejoramiento más que un peligro o amenaza, lo que hace que predominen en ellas las emociones positivas que acompañan a la energía y el coraje de vivir... tal vez pueden alterarse, pero raramente les atrapa la depresión y la angustia y esto favorece su calidad de vida y bienestar.


Consejos para aumentar la Resiliencia.

Para ser más Resiliente, ten en cuenta los siguientes consejos:

  • Conéctate. Crear vínculos positivos sólidos con tus seres queridos y familiares puede brindarte el apoyo y la aceptación que necesitas, tanto en los buenos tiempos como en los malos.

  • Haz que todos los días sean significativos. Haz algo que te dé una sensación de logro y propósito todos los días. Establece objetivos que te ayuden a ver que el día tiene sentido.

  • Aprende de la experiencia. Piensa en cómo afrontaste situaciones difíciles en el pasado. Ten en cuenta las habilidades y estrategias que te ayudaron en tiempos difíciles.

  • No pierdas la esperanza. No puedes cambiar el pasado, pero siempre puedes mirar hacia el futuro. Aceptar e incluso anticiparte al cambio hace que sea más fácil adaptarte a los desafíos y verlos con menos ansiedad.

  • Cuídate. Ocúpate de tus propias necesidades y sentimientos. Participa en actividades y pasatiempos que te gusten. Incorpora la actividad física a tu rutina diaria. Duerme suficiente. Lleva una dieta saludable. Practica técnicas de manejo del estrés y de relajación, como yoga, meditación, visualización dirigida, respiración profunda u oración.

  • Se proactivo. No ignores tus problemas. En cambio, trata de determinar qué se debe hacer, elabora un plan y haz algo al respecto. Aunque puede llevar tiempo recuperarte de un contratiempo importante, un acontecimiento traumático o una pérdida, es importante que sepas que las cosas pueden mejorar si lo intentas.

Está en nosotros mismos poder ser resilientes.


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