CADA VEZ MEJORES



En la actualidad vivimos en un mundo que está en constante cambio. Cambios que en ocasiones son muy rápidos y no nos permiten asimilarlos del todo. Nos movemos de un lado a otro y estamos ocupados la mayor parte del tiempo. En raras ocasiones tenemos oportunidad de ponernos a reflexionar sobre nu


estra vida. ¿A dónde vamos? ¿Cómo estamos desarrollándonos? ¿Cuántas veces nos ponemos a pensar realmente en nosotros mismos? Es casi seguro que la respuesta sea “nunca” o “pocas veces”.


Cambios en la tecnología, en la demografía, en la cultura, en la sociedad, la familia, la economía, las organizaciones, etc. El cambio es algo que forma parte de nuestras vidas y, por lo tanto, nos obliga a desarrollar habilidades y nuevas prácticas de conducta para adaptarnos a él, pero es importante reflexionar que no siempre somos conscientes de nuestras habilidades, sino, por el contrario, vivimos siendo víctimas de nuestras propias limitaciones.


Las limitaciones reales se refieren a características propias que no pueden modificarse. Las limitaciones mentales son prejuicios o ideas preconcebidas que nos impiden realizar algo. Por lo general son pensamientos producto de nuestra educación y medio ambiente, que aceptamos como si fueran ciertas. Creemos que no somos capaces, de antemano ponemos una barrera y decimos: “No, yo no puedo”. Muchas veces lo decimos por miedo a aventurarnos en alguna actividad. Pero, ¿no vale la pena disminuir ese miedo y experimentar la satisfacción de probarnos que sí somos capaces?


Comentarios tales como: no puedo dejar de fumar, no puedo bajar de peso, tengo muy mala memoria, soy muy viejo para cambiar, no me puedo levantar en las mañanas, no tengo mucha paciencia, necesito unas vacaciones, me preocupo mucho y otros más forman parte de nuestras vidas, ya que tales limitaciones mentales que nosotros nos imponemos, se convierten en parte de nuestras vidas.


Hemos oído decir a algunas personas que sus hábitos los controlan y esto es verdad, en tanto que ellas no hagan nada para cambiarlos. Lo que la mente ha formado solo ella lo puede reformar. No podemos vivir y marchar adelante sin hábitos, pero no debemos ser sus esclavos. Cuando los creamos constructivamente en nuestra personalidad, experimentamos la vida con felicidad; pero cuando estos nos controlan, es porque no hemos dado los pasos necesarios para cambiarlos, es decir, estamos rechazando el derecho de elegir. Recuerda que tenemos el poder de encauzar y controlar conscientemente las fuerzas creadoras que están dentro de nosotros.



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