IMPORTANCIA DEL SEGUIMIENTO EN LA CAPACITACIÓN

Por: José Manuel García Rodriguez

En muchas ocasiones se considera que las necesidades de formación, son cubiertas con solo asistir a un evento de capacitación. También es usual que apreciemos altos niveles de satisfacción y compromiso por parte de los participantes al finalizar un curso; sin embargo, frecuentemente este efecto es pasajero, ya que una o dos semanas después nos damos cuenta que los participantes no están aplicando los conceptos presentados.

Esta situación no es extraña ni inadvertida, por quienes tenemos la oportunidad de dirigir los procesos de formación en las empresas.

Por tal motivo, es importante salir de nuestra zona de confort, estableciendo algunas acciones que nos permitan consolidar los procesos de formación, en el apoyo al cumplimiento de las expectativas de mejoramiento en el desempeño de los participantes a los cursos.

Es importante recordar que el proceso de Enseñanza – Aprendizaje implica logros paulatinos que requieren tiempo para generar:

- Cambio: se refiere a la sustitución de conductas.

- Consolidación: se refiere al fortalecimiento de un hábito.

- Permanencia del aprendizaje: para permanecer vigente, es necesaria su aplicación constante.

El óptimo diseño de un curso deberá contener un esquema de seguimiento y acompañamiento del aprendizaje, con la finalidad de otórgale a la capacitación un carácter permanente y evidenciable en el desempeño y la productividad.

Para hacer este seguimiento a los eventos de capacitación se recomienda:

  1. Involucrar a los jefes de los participantes y asegurarnos que dominen los temas presentados, de otra manera, empezar por invitarlos a asistir al curso.

  2. Partir de una adecuada D.N.C. ya que si sabemos por qué vamos a capacitar, es claro lo que se podrá realizar a partir del curso.

  3. Identificar las competencias, que deben ser aplicadas, respecto a los contenidos presentados.

  4. Asegurar que la metodología que se va a presentar sea congruente con la cultura y el quehacer de la organización.

  5. Agendar pequeñas sesiones de repaso con los participantes, en las que podrán compartir éxitos y dificultades en referencia a la aplicación en su trabajo diario.

  6. Llevar a cabo sesiones de refuerzo conceptual al grupo, mediante una presentación que permita refrescar, ampliar los conceptos y obtener nuevos conocimientos.

  7. Establecer un plan de acompañamiento con los jefes inmediatos, para revisar la manera como se está realizando la transferencia del aprendizaje a la gestión que realizan los colaboradores.

  8. Establecer si lo amerita, un proceso de coaching tutorial con algunos de los participantes, con el fin de fortalecer las competencias identificadas como claves, para el éxito de la tarea que se realiza.

  9. Llevar a cabo procesos de DRC (diagnóstico de resultados de capacitación) entrevistando a los jefes inmediatos, sobre la forma como está impactando lo aprendido en el trabajo diario.

  10. En casos especiales, realizar pequeñas campañas de comunicación o de marketing interno, para apoyar los conceptos presentados y reforzar la cultura de la organización.

Estas sugerencias, llevadas a la práctica pueden generar diversas reacciones entre los participantes a los cursos, ya que van a sentir que no se les abandona en su proceso de formación y entrenamiento y que de alguna manera, existe un control sobre la importancia que tiene para la organización, que sus colaboradores participen en programas de capacitación, que tendrán como consecuencia un mejoramiento, medible, evaluable y observable en la cultura y en los resultados.

El seguimiento a la capacitación adicionalmente puede lograr, que el entusiasmo se mantenga y se trasmita a otros, convirtiéndose en un dinamizador, no sólo del desempeño cotidiano, sino que invite a mantener un alto nivel de productividad.

Cuando incluimos en el programa de capacitación un capítulo dedicado a la manera como haremos el seguimiento y acompañamiento, con seguridad tendremos al final del proceso, resultados positivos y reconocidos por todos, de tal manera que podremos dejar atrás los paradigmas que nos decían que los recursos y tiempos dedicados a la capacitación, no tienen forma de medirse y que no hay forma de saber si valió la pena el esfuerzo de capacitar.

Finalmente, los invito a considerar la importancia de hacer de la capacitación, cualquiera que ella sea, un espacio de transformación y mejoramiento de las competencias para cada una de las personas que participan en los eventos, con la intención de generar un mayor desarrollo organizacional y un fortalecimiento del desarrollo humano.

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